sábado, 10 de marzo de 2007

Gente corriente

Sé que quería escribir algo sobre esto, pero no sé muy bien cómo empezar. Creo, humildemente, que formo en el grupo de la "gente corriente". El grupo de la gente que no ha vivido algo "especial", hechos que de algún modo han marcado un antes y un después en su vida. El gran y anónimo grupo de gente que más o menos vamos pasando a dique seco por la vida, sin demasiados sobresaltos. Tal vez hay pequeñas alegrías, pequeños disgustos. A veces me levanto con la tranquilidad de que hace un día estupendo y de que puedo compartir unas risas con vosotros. Otros días, en cambio, ni siquiera me levantaría: me gana la plomiza monotonía del que está buscando algo con que llenar esos 1.440 minutos que llamamos "día". ¿Algo práctico, bonito, sensible? Días en que, como en El borracho en primavera, del chino Li-Tai-Po, el cuerpo me pide decir

¿Qué me importa a mí la primavera?
¡Déjame seguir bebiendo!

Pero soy "gente corriente". Lo que le pasa a uno es porque le tiene que pasar; y lo que no le pasa, quizá no tendría por qué pasarle. Quizá otras personas tenían que pasar por lo que pasaron para aprender algo importante sobre su vida, sobre ellas mismas. Y a cada uno nos pasa lo que nos tiene que pasar para que aprendamos algo importante. Y quizá la vida, Dios, el Ser Supremo o como lo queráis llamar, nos ha juntado para que aprendamos algo. Por lo menos para mí es cuestión de aprendizaje. ¿Es eso un sentido de la vida? ¿Aprender y disfrutar, como dijo Richard Bach? A estas alturas, quién sabe...