...es el poder evocador de la música. Resulta que hace unos días me bajé (maravillas del internet) una obra musical que hacía tiempo andaba buscando. La recordaba porque hacía muchos años la grabé de la radio en una de mis desveladas madrugadas de aquel entonces (probablemente estemos hablando de 1987... hace ya 20 años, caramba).
El caso es que estuve escuchando la obra y al llegar a cierto fragmento, me pareció que no era lo bastante rápido. Así que, ni corto ni perezoso, "edité" el fragmento (maravillas de la técnica) y le imprimí más velocidad. El efecto fue impresionante para mí. Oía los gritos de la multitud desarmada, la salvaje carga de la policía, los disparos, los correteos, los sollozos... Aún ahora que estoy escribiendo estas líneas, se me llenan los ojos de lágrimas al unir en mi mente la música con las probables imágenes de lo que fue aquello. Una música a la que perfectamente se podría acoplar la escena de la manifestación bolchevique de Doctor Zhivago.
Concretamente, la obra es la Sinfonía nº 11 "Año 1905", en sol menor, op. 103, de Shostakovich. En ella se describe el salvaje aplastamiento por soldados y cosacos de una manifestación pacífica, formada por trabajadores y sus familias y encabezada por un sacerdote, que pretendía "simplemente" entregar al Zar un manifiesto con reivindicaciones de mejoras laborales.
Como decíamos en otro post, nadie mejor que Shostakovich para describir musicalmente la crueldad, la ironía, el sarcasmo... de lo peor del ser humano, vamos...


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