domingo, 31 de diciembre de 2006

Receta para una buena depresión

Veamos. Para agarrar una buena depresión se necesitan los siguientes ingredientes:

1. Tristeza. Es fundamental, porque sin ella no existe la depresión. Añadir el sentimiento de que se le cae a uno el mundo encima.


2. Falta de control sobre los acontecimientos. Ya sean propios o ajenos. No hay nada que uno pueda hacer para evitar que ocurran.


3. Descuido en la apariencia. Ayudan unas buenas ojeras, una barba de varios días, el atraco a la nevera noche sí y noche también...

Ingrediente adicional: Música de órgano, preferentemente de Bach. Le hace reflexionar a uno sobre la seriedad de la vida, nuestra insoportable levedad, las superfluidades personales o materiales de las que estamos rodeados...

Agítese y manténgase a temperatura ambiente durante varias semanas. Resultados garantizados.

sábado, 30 de diciembre de 2006

Volverás


Volverás a la región
donde en otro tiempo
dormían tus sueños,
donde en otro tiempo
se encendían velas de desesperanza,
donde en círculos inútiles
tratarás de abrirte al infinito.
Volverás a la región
caminando sobre el infinito
hasta el agotamiento,
te sentarás en el sillón del olvido
y volverás a vagar
ahí dentro,
perdiéndote en todos los mundos.
No sé nada,
no sé nada,
no sé nada...

miércoles, 27 de diciembre de 2006

Acurrucado


Así estoy. No sé si acurrucado, no sé si abrazándome, no sé si protegiéndome. Lejos de todo y de todos. Tal vez sólo oigo el latir de mi corazón. Tal vez sólo siento mis pensamientos volando de una parte a otra de mi cerebro. El sonido de las palabras reales me hace daño. Sólo puedo escuchar música. Aunque sea de Scriabin. Un tipo raro, ese Scriabin. Algún día escribiré un post sobre él.

Ni amor sin sexo, ni sexo sin amor

Seguramente es una cursilada, pero no me ahorraré el decirlo. Al carajo con los postmodernos: el sexo sin amor es como comerse un pollo entero crudo; y el amor sin sexo, pues... creo que es cosa de ángeles. Que somos humanos y tenemos al mismo tiempo esa parte animal-reproductiva a la que por ahora no puede sustituir la fecundación in vitro.

Necesitamos el calor, el abrazo de la otra persona. ¿Habremos superado "las toscas exigencias de la carne y el hueso"? No sé si decir "por fortuna, aún no".

domingo, 24 de diciembre de 2006

Chiquito chino